Diezmar y ofrendar son actos de adoración a Dios, en los que ocurren grandes cosas.

Al cumplir con estos principios, revelas tu corazón, y te pones en posición para recibir las bendiciones correspondientes a tu obediencia en estas áreas. Cuando diezmas y ofrendas entras en el ciclo de libertad financiera que Dios intencionó para ti. Diezmas de lo que recibes de parte de Dios. Pero si recibes, y no diezmas, te sales de ese ciclo.

La razón principal de diezmar y ofrendar no es darle dinero a los ministerios para que continúen funcionando; ese es el resultado. Cuando pensamos que esta es la razón principal, perdemos de vista lo que Dios quiere hacer en la vida de la persona que está diezmando. Si crees que la razón de ser de tus diezmos y ofrendas es que el ministerio continúe, al realizarse la continuidad del ministerio, se acabarían los beneficios de estos principios en tu vida.

EL DIEZMO

Una Muestra de Agradecimiento
En primer lugar, el diezmo es un acto voluntario provocado por el agradecimiento. La primera vez que vemos el diezmo en la palabra es en Génesis 14. Nadie obliga a Abraham a diezmar. Y su vida es cambiada por el principio del diezmo. Cuando diezmas reconoces que has sido bendecido, más allá de lo que mereces, y que Dios es el autor de tu bendición.

Un Acto de Fe
Cuando Abraham diezmó demuestra implícitamente que tiene la certeza de que Dios le va a bendecir en el futuro. La persona que retiene el diezmo es porque piensa que es lo único que tiene, que es lo único que Dios le va a dar. Mucha gente dice confiar en Dios para un futuro grande, pero no son capaces de confiarle el diez porciento de tus pasadas victorias.

Aceptación de la Gracia
Jacob estaba perdido, huyendo, sin dinero, corriendo, y ese día Dios se le apareció, y le dijo que lo bendeciría, que lo prosperaría. Y, a pesar de su condición, Jacob decidió que su reacción sería diezmar, porque reconocía que era lo menos que podía hacer ya que, dada su condición, no merecía nada de lo que Dios haría por él.