“No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma”.

Hebreos 10:35-39.

Yo me imagino que, si usted vive en el planeta tierra, en algún momento de los días pasados escuchó hablar de la tercera guerra mundial, del conflicto entre Estados Unidos e Irán y cómo eso, podría convertirse en una situación que golpearía no solamente ambas naciones, sino al planeta completo. Los que hemos estado pendientes, también hemos visto como la situación en Puerto Rico no ha sido la más fácil de lidiar con terremotos constantes, esta mañana hubo otro temblor de 6.0 en la escala de Ritcher.

Todo esto pone pánico en el corazón de los seres humanos. Lo que nunca había sucedido sucedió en México, y digo nunca, porque nunca había leído una noticia en México, donde un niño de once años vaya a la escuela a matar a sus compañeros (lo había visto en otros lugares pero no en México) según algunos creen, influenciado por una serie de videojuegos violentos, que constantemente el niño jugaba. Parte de la evidencia, es la camiseta del muchacho que tenía un diseño en referencia a ese juego, donde se mata en forma selectiva.  Él fue, mató a su maestra e hirió a varios de sus compañeros y finalmente, se quitó la vida. Un niño de once años.

Cuando tú miras cosas así ¿cómo no preguntarse si el mundo se está acabando? Cuando miras esa situación ¿cómo no hacer por lo menos una pregunta válida: ¿qué está pasando con el mundo en el que vivimos, con la generación en la que nosotros vivimos hoy en día? Lo más doloroso de todo esto es que todo aquel que es sensacionalista, tomará esta información para crear pánico en el corazón de la gente. Las personas de repente comienzan a hablar de Dios porque definitivamente el mundo se está acabando: ¡tenemos que buscar a Dios!  ¡El mundo se está acabando! ¡hay que arrepentirse, el mundo se está acabando!  ¡por favor!  ¿quién dijo que hay que buscar a Dios porque el mundo se está acabando?  ¿quién dijo que hay que buscar a Dios porque las cosas están yendo de mal en peor? ¿quién dijo que esa es la razón? Esa nunca fue la razón y nunca debería ser la razón.

Cuando nosotros, los que tenemos la responsabilidad de llevar buenas noticias, tomamos esa información para implantar una semilla de miedo en el corazón, no le estamos haciendo un favor a Dios, tenemos que buscar a Dios más que antes. Es evidente que no hemos conocido el corazón de Dios, porque si el miedo es la razón, cuando estas cosas dejen de pasar dejarás de buscar a Dios sinceramente.

Si buscas a Dios porque hay rumores de una tercera guerra mundial, cuando se vayan los rumores, entonces ya no lo buscarás. Si buscas a Dios porque hay terremotos en diferentes áreas del planeta, cuando los terremotos hagan una pausa ya no buscarás a Dios.  Si lo buscas porque el mundo está yendo de mal en peor, lo estás buscando por la razón equivocada.

Cuando tratamos de entender el pasaje, lo que la palabra de Dios está tratando de decirnos  en Hebreos, encontramos que hay un elemento aparentemente de confusión para algunas personas, porque cuando Pablo escribe: “El que ha de venir vendrá, un poquito más y el que ha de venir vendrá y no tardará”  y te vas entonces al libro de primera de Tesalonicenses 4:17  Pablo mismo está diciendo allá: “Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado seremos arrebatados junto con ellos en las nubes, para encontrarnos con el señor en el aire y así estaremos con el señor para siempre”. Pablo creía que el fin del mundo era en sus días, Pablo creía que el mundo se iba a acabar en sus días. Creía que Jesús vendría y todo lo que él conoce terminaría y el reino de Dios se sería establecido.

Pablo lo creyó cuando predicó y presentó la carta que decía: “Cuando el Señor venga con voz de mando, con voz de arcángel, con aclamación de trompeta de Dios, los muertos en Cristo resucitaran primero y luego nosotros, los que hayamos quedado, seremos arrebatados en las nubes para recibir al Señor en el aire”. Y el no cambia de parecer, porque en Hebreos Él dice “Mi gente, que les quede claro una cosa, El que ha de venir vendrá y no tardará”. Pablo estaba esperanzado en que Jesús iba a venir en sus días. Ahora, no sólo fue el apóstol Pablo, los demás discípulos también lo creyeron: Juan fue a la isla de Patmos chasqueado porque él sabía que se iban a ir, él había prometido según los discípulos le dijeron, que él no moriría sin ver al Señor viniendo.

Al leer la historia en San Juan 21, es el mensaje que constantemente se pasó de generación en generación. Los siervos de Dios, hombres y mujeres que fueron quemados en la hoguera, mientras ellos estaban en el fuego, esperaban que el cielo se abriera, el Señor descendiera y los librara de la muerte ¡pero no pasó!  Los que fueron perseguidos durante generaciones, durante siglos de persecución, esperaban que el señor viniera y pusiera fin al sufrimiento.

Muchos de los que estamos aquí al recibir el mensaje, nos dijeron que Cristo venía pronto, y el pronto se interpreta en el contexto de los seres humanos. Jesús viene pronto ¿cuándo es pronto? Bueno, puede ser la semana que viene, puede ser en dos meses o en un año y medio.

Mucha gente no quiere saber ni siquiera de la palabra, ni siquiera están interesados en saber que Jesús viene porque desgraciadamente probaron muchas veces el miedo y el miedo no funcionó. No sé cuántos de ustedes recuerdan el once de septiembre del año 2001, los que estaban en los Estados Unidos seguramente lo recuerdan. Yo vivía en New Jersey en aquella época, vi como la gente buscó a Dios, el viernes después del desastre, todas las iglesias estaban repletas nunca había pasado una tragedia así en los Estados Unidos, esto,  puso a mucha gente a pensar que a lo mejor era tiempo de buscar a Dios y luego ¿qué pasó? Que Jesús no vino y el mundo comenzó su curso normal, cada uno siguió su vida, pensaron: realmente el mundo nunca se va acabar, así que sigamos viviendo La vida loca, sigamos probando y haciendo, al final si nos da tiempo nos arrepentimos. Pero la verdad es que a muchos no les alcanzará el tiempo para cambiar su estilo de vida, porque pensaron que ser cristiano estaba conectado a un elemento de miedo, de sensacionalismo.

Ahora, esta parte del evangelio siempre tuvo una conexión con la persona central del evangelio: Jesucristo.  El mensaje de todo el evangelio se resume en San Juan 17:3 “Y ésta es empero la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien tú has enviado”.  Mira lo poderoso de esto, no se trata de que conozcan que el mundo se va a acabar, no se trata que sepan que las profecías anuncian que el mundo llegará a su fin, ni se trata de que tengas los dones espirituales para que seas calificado o que califiques para la salvación; No se trata de cuánto tiempo invertiste en la iglesia como un santurrón religioso, se trata de una fórmula sencilla, la fórmula compleja, resulta que es una fórmula sencilla: “Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo a quién has enviado” Nota lo poderoso y profundo que es esto, la palabra griega que aparece en el pasaje es “Ginosko” que significa, conocer íntimamente, no puedes conocer a Dios íntimamente viniendo una vez a la semana la iglesia y no conectándote con la biblia durante toda una semana; no puedes conocer a Dios íntimamente viniendo el sábado a la iglesia y no teniendo tiempo para orar, ni domingo, lunes, martes, miércoles, jueves y viernes. No puedes conocer a Dios íntimamente si pasas quince minutos con Él cada día, y tres horas con la telenovela favorita, con el deporte, las noticias o el juego que tanto te apasiona. No lo puedes conocer íntimamente.

Ahora ¿a quién le conviene conocer a Dios, a Él o a ti? Dios no necesita que yo lo conozca, Él anhela que yo lo conozca, porque él quiere vivir la eternidad conmigo y eso es lo que hace toda la diferencia. En este mundo en el que tú y yo vivimos, no es tanto lo que tú eres, sino a quién tú conoces, esa es la razón por la que todos nosotros deberíamos entender que nos conviene conocer a Dios, no enfocarnos en el elemento miedo para que la gente lo conozca, así no se conoce.

Cuando hablamos de conocer a Dios, debes ver el contexto de quién es Dios: Dios es amor y si buscas a Dios en el contexto del miedo, no lo vas a encontrar, porque Dios es amor, y cuando hablas de conocer a Dios en intimidad, es imposible que lo conozcas y no te enamores de Él. Pero, es imposible que te enamores de Dios y no quieras servirle; es imposible que digas que amas a Dios, que lo conoces, qué le sirves, pero nada está sucediendo alrededor de tu vida ¡es imposible!

La influencia de Dios contigo se va a notar, Él va abrir puertas para ti que nadie podrá cerrar, Dios va a cambiar las circunstancias a tu alrededor, de manera que aun los que te quieren dañar quedarán impactados, pues no podrán explicar porqué tienes un amor tan grande. ¡Oh! Es que lo conoces “estás pegado con la gerencia” estás en una conexión que nadie puede comparar. No se compara con nada.

Créeme que no lo digo para que pienses que el pastor si tiene bendiciones, tú también, el punto es, nosotros ¿a quién conocemos? Es que cuando tenemos conexiones en este mundo, recibiremos gracia y bendición, y si es así con los seres humanos, cuanto más cuando conoces que eres amigo del Dios Todopoderoso. Cuanto más, cuando tienes a Dios de tu lado, es imposible que llegues a Dios, cuando tienes pánico con Dios. No te vas a acercar si tienes pánico.

No dejes que nadie te robe el privilegio que Dios te ha dado, no dejes que te lo quiten, a veces dejamos que las cosas más insignificantes nos alejen del propósito de Dios, permitimos que las cosas más tontas, nos quiten el propósito de Dios y ese es la gran tragedia, el gran detalle que tenemos que batallar.

Cuando lees el verso treinta y cinco de Hebreos once, hay una clave importante para nosotros, que si la comprendemos va a cambiar en gran manera lo que es nuestra condición, nuestra realidad, el texto dice: “No perdáis pues vuestra confianza que tiene grande galardón, no pierdan la confianza que tiene un gran galardón”, hay un gran galardón, una recompensa. Dios lo prometió, pero para que la recibas necesitas mantener la confianza, ¿cómo puedo confiar en Dios cuando los palos están cayendo encima mío? ¿cómo puedo confiar en Dios cuando el mundo se está cayendo en pedazos a mi alrededor? ¿cómo puedo confiar en Dios cuando ni siquiera puedo confiar en la persona que está a mi lado? A veces nosotros decimos: “No, yo tengo una confianza inmensa en Dios” pero no confío en nadie más, el que confía en Dios aprende a dar votos de confianza a los que están a su alrededor es como el que dice, yo amo a Dios con todo mi corazón, pero a ese lo odio con todo mi corazón; no has conocido a Dios todavía, no tienes ni idea de quién es Dios, porque el que no ama no conoce a Dios dice la palabra, porque Dios es amor. Entonces, tienes que aprender amar aún a la gente que te ha dañado, tienes que aprender amar aún a los que te han deseado el mal, tienes que aprender amar. Pero ¿cómo puedo amar si esa persona me desea el mal? ¡no importa lo que te desee la persona! Lo que importa es lo que tú recibes en tu corazón, lo que permites que pase dentro de ti, lo que pasa en tu interior.

Entonces, cuando aprendes ese principio tu confianza en Dios no va a fallar, porque entiendes quién es Dios, conoces el corazón de Dios y estás esperando el momento en cuánto vas a recibir el galardón y ¿sabes cuál es el galardón para los que conocen a Dios? Que van a poder vivir con Él para siempre, que van a pasar la eternidad con Dios.

El diablo es experto en poner miedo en el corazón, él es experto en confundir el camino a la conexión. Cuando tu lees en el mismo capítulo diez, en el verso treinta y ocho, aparece una palabra clave aquí: “Más el justo vivirá por fe” ¿Y si retrocediere? No vas a agradar el corazón de Dios.

¿cómo es que después de todo lo que Dios ha hecho por ti y por mí, yo me voy a volver atrás, a mi antigua vida? ¿cómo voy a hacer una cosa como esa? No tiene sentido, pero ¿sabes por qué? Porque mucha gente conoce a Dios de la forma equivocada y cuando cometes un error, crees que Dios te va a castigar y te va a meter el puño, y te va a dar con un látigo de fuego porque te equivocaste. Entonces, pasa lo que pasaba conmigo cuando yo era muchacho, cuando
yo hacía algo que no debía hacer y que el abuelo me miraba, —el abuelo era el verdugo— al que menos quería ver, era al abuelo, yo iba a correr, a esconderme hasta que el abuelo se le quitará el enojo, pero a mi abuela —que yo les contaba ustedes que era una mujer muy santa— cuando daba, daba duro,  porque entendía, y mi abuela diferente mi abuelo, ella no se olvidaba, mi abuela te decía las 8 de la mañana: te voy a dar una pela por lo que hiciste y tú decías, bueno, si corro hasta las doce del mediodía, a mi abuela se le pasa la ira, se le olvidó la pela y no me va a dar nada, ¡no qué va! A las ocho de la noche te esperaba con la correa y te daba los tres correazos. Al abuelo, se le iban a ira, y se acabó el problema, pero la abuela no lo hacía por ira, lo hacia por disciplina, “Es que si no te doy el castigo, pensarás que lo volverás a hacer, si no te doy el castigo, te estoy haciendo un daño”.

A mi hijo más pequeño todavía se lo digo cuando estamos en Walmart, y el hace una rabieta horrible, un escándalo en todo el supermercado. Yo solamente le digo tranquilo, cuando llegamos a la casa, tienes tres correazos. Y usted dice, ¡ah! Pastor, ¿en Texas tres correazos? En Texas, y en cualquier lugar del mundo. Tu hijo es tu responsabilidad, es mi responsabilidad, es nuestra responsabilidad, no, pero hay que hablarle con amor, pero Dios también a quien ama le da su correazo, eso de vez en cuando y eso no es para meter miedo, no es para intimidar, es para que te enamores.

La información distorsionada es lo que hace que la gente se aleje de Dios. Ahora, sí tú le pegas con ira a tus hijos, porque estás enojado, te van a tener miedo y no van a creer que lo haces por amor, jamás lo creerán. He visto chicos pegándole a sus padres y los padres se ríen: ¡hijo no me pegues! Me dan ganas de agarrarlos y colgarlos de un árbol y decir ¡Señor, te lo mandó al demonio este! Y recíbelo allá en tu Gloria porque la verdad es que, no es tu responsabilidad, es de ellos, le corresponde a ellos pelear por la salvación de sus hijos.

Entonces, no vas a entender el corazón de Dios. ¿cómo vas a tener confianza en Dios? Sino confías en Él. El justo vivirá por la fe, no por las obras, por la fe. No por la fe en el pastor o en la iglesia, sino por la fe en Jesucristo. El trabajo del pastor, es llevarte a confiar en Jesús como Señor y Salvador, mi trabajo, no es que gires en torno a mí —y quiero dejar esto bien claro— de todo corazón se los digo, si yo quisiera que estés girando en torno a mí, estaría metido en su casa todo el tiempo, comiendo con usted, saliendo para todas partes con usted, porque quiero que usted gire en torno a mí. Pero ¿qué va a pasar cuando el diablo me ponga una zancadilla, me resbalé y me caiga?  ¡y Dios me libre! Usted se va a caer conmigo, porque está girando en torno a mí, en cambio, si yo les digo a ustedes que giren en torno a Jesús, que dependan de Él, que se conecten con Él, nunca se caerán, porque están cimentados en la roca de los siglos. Nunca serán derrotados.

A ti no te bendice que yo sea tu mejor amigo, a ti te bendice que Jesús sea tu mejor amigo a ti no te bendice que yo sea tu guardaespaldas, te bendice que Dios te la guarde la espalda, que te cuide, te proteja. Se lo he repetido a mis hijos una y otra vez, yo no soy amigo de ustedes, yo soy papá, soy su papá y mi trabajo es cuidarlos, protegerlos no siempre van a estar contentos conmigo, pero siempre van a entender que lo que estoy haciendo, lo hago para asegurar que tendrán un futuro glorioso, porque, si no lo hago de esa manera, entonces les estaré haciendo un daño.

“Miradme a mí, dice el Señor y sean salvos todos los reinos de la tierra, porque no hay Dios sino yo” Si tu mirada está puesta en la crisis, en el hermano diácono, y tu mirada está puesta en Cristo y no en la hermana de ujieres, si tu mirada está puesta en Cristo y no en el anciano de la iglesia, entonces prevalecerás, permanecerás en pie, aún cuando muchos otros serán derribados. Vas a poder lograr lo que nadie pensó porque no estás cimentado en un ser humano, en una piedra movible, estás cimentado en la roca de los siglos y esa es la razón por la cual todos nosotros fuimos llamados.

Cuando Dios te manda a discipular, no te manda para que secuestres, te manda para que entrenes, para que formes. Ten mucho cuidado con los que te dicen, yo soy tu amigo; yo sí soy tu amigo. Porque es posible que esos son únicos en los que puedes desconfiar. Él sólo quiere tener influencia en tu vida, ten cuidado.

Regresemos a Hebreos 11:39: “Pero nosotros, no somos de los que retroceden para perdición, sino los que tienen fe para preservación del alma”.  No sé si es una virtud o un defecto, pero soy de los que no retroceden, y a veces me voy a equivocar, porque tengo que avanzar, tengo la convicción —aunque Dios no me ha dicho todos los detalles— que voy a probar aquí y acá, que voy a cometer algunos errores en el proceso. Creo que Dios permite los errores para crecimiento tuyo. Deja que tus hijos cometan sus propios errores. No trates de proteger a tus hijos de comentar sus errores, si lo haces cometes un grave error.  Ellos no aprenden por lo que le decimos, sino en su propia experiencia. Lo único positivo es que vean tu ejemplo, tu testimonio. No le digas a tus hijos que no fumen un cigarro, si tu estás fumando todo el tiempo, no le digas a tus hijos que no se tomen una cerveza, si tus hijos ven que tú eres dependiente de la cerveza; no le digas a tus hijos que no hagan algo que tú crees que no puedes hacer. No digas “que los adultos podemos hacer esto o aquello por que somos adultos” porque al final ellos no van a hacer lo que tú dices, sino lo que tú haces.

Yo no le quiero servir un Dios que inspire miedo. Si Dios es un Dios de terror yo no estaría sirviéndole, le sirvo porque él es un Dios de amor y te reto a que lo conozcas cada día más íntimamente, vive como si Jesús nunca va a venir. Trabaja, estudia, supérate, pero espiritualmente preparado como si Jesús viniera hoy. Todos los días preparado como si fuese el último día.

Que el Señor nos ayude a ser parte del equipo que va a promover el evangelio de amor y no un evangelio de miedo, porque el miedo excluye la palabra evangelio. El verdadero amor echa fuera el temor. Y yo no sé si tu lo habías pensado, no sé si lo habías comprendido, pero hoy quiero que vayas meditando en esta palabra: no importa cuántos terremotos están asustando el mundo, como a la isla preciosa de Puerto Rico, o cuántas cosas horribles estén pasando. Al final de cuentas, la solución que tenemos para todo lo que está pasando es presentar el único evangelio que cambia, el único evangelio que transforma, el evangelio de Jesucristo.