A Dios siempre lo mejor Parte 2

 

“Mi jactancia no servirá de nada, sin embargo, debo seguir adelante. A mi pesar contaré acerca de visiones y revelaciones que provienen del Señor.  Hace catorce años fui llevado hasta el tercer cielo. Si fue en mi cuerpo o fuera de mi cuerpo no lo sé; solo Dios lo sabe. Es cierto, solo Dios sabe si estaba yo en mi cuerpo o fuera del cuerpo; pero sí sé que fui llevado al paraíso y oí cosas tan increíbles que no pueden expresarse con palabras, cosas que a ningún humano se le permite contar.

De esa experiencia vale la pena jactarse, pero no voy a hacerlo. Solamente me jactaré de mis debilidades. Si quisiera jactarme, no sería ningún necio al hacerlo porque estaría diciendo la verdad; pero no lo haré, porque no quiero que nadie me atribuya méritos más allá de lo que pueda verse en mi vida u oírse en mi mensaje, aun cuando he recibido de Dios revelaciones tan maravillosas. Así que, para impedir que me volviera orgulloso, se me dio una espina en mi carne, un mensajero de Satanás para atormentarme e impedir que me volviera orgulloso. En tres ocasiones distintas, le supliqué al Señor que me la quitara. Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí.” 2 Corintios 12: 1:9

No quiero que perdamos la conexión con lo que estudiamos la semana pasada acerca de la experiencia de Pablo. Mencionamos el énfasis que él tenía en cuanto a lo que sería el advenimiento de Jesús, la segunda venida de Jesús a la tierra, cuando Pablo decía “El que ha de venir vendrá y no tardará.

El mismo Pablo había enfatizado que él, estaba convencido de que no vería la muerte sin que Jesús primero llegase la tierra. Cuando él dijo allá en 1 Tesalonicenses 4:3 “Luego, los que de nosotros vivamos, que estemos aquel día, vamos a recibir al Señor en el aire y nos vamos a ir con él” pero Pablo no pasó por ese proceso, no tuvo esa bendición, no vio a Jesús venir en esos días. Ahora, ¿a dónde los quiero llevar con esto? Eso, no cambian en nada la relación de Pablo con Jesús; esto, no cambió su relación con Dios.

El hecho de que Jesús no vino, de que sus expectativas no se llenaron y las cosas no pasaron como él creyó que debían pasar, no cambió su posición, su relación con Dios.  Nosotros en cambio, como lo opuesto, en nuestra carrera con Dios.  Si las cosas no suceden como nosotros esperamos, o esperábamos que Dios las hiciese, entonces de alguna manera tiramos la toalla, abandonamos la carrera; de alguna manera, nos desanimamos.  “es que Dios me dijo que me va bendecir y ¡mira que estoy con esta enfermedad! !me dijo que me iba a ir bien en la vida y mira como van las cosas!, es que Dios me hizo creer que venía pronto y han pasado 30 años y no llega y no termina  de llegar”. Hay tantos elementos que podríamos conectar con nuestra realidad hoy día, de porqué nuestras vidas cristianas están viendo como una especie de montaña rusa.

Abandonamos la fe si por alguna razón Dios no me hizo justicia en un problema que tuve. Tenías un caso en la corte donde le pediste a Dios que te ayudara y “Dios no te ayudó, no quiero nada con Dios”. Estaba hablando con una persona la semana pasada y me decía que por muchos años había sentido resentimiento contra Dios, porque siendo una niña fue molestada.  “Dios me ayudó”, y esos son casos legítimos, suceden. Pero el problema es que estamos pagando con Dios, lo que no es culpa de Dios. El problema, es que estamos enfocando la energía de la manera equivocada y todo lo que me nació en el corazón decirle fue: ¿Sabes? A lo mejor nunca te imaginaste que a raíz de esa experiencia que viviste, tan amarga y dolorosa, ahora eres la única persona capacitada para ayudar a cientos de mujeres que pasaron por la misma situación, tú lo miras como una tragedia para tu vida, pero fuiste tan fuerte que te levantaste, ahora, se una bendición para otras personas. Usa eso para bendecir a otras personas.  Pero esa no es la norma, la norma es que dejo que esas cosas me aplasten, que me derriben y derroten.

Hay una historia que me impresionó mucho: la historia de John. John es uno de esos jóvenes, esposos, lleno de sueños, proyectos y planes, que tenía por delante aparentemente todo, pero viviendo una relación a medio tiempo con Dios. Me explico, hay personas que viven a tiempo complete con Dios y otros, que viven a medio tiempo con Dios. El que vive a tiempo complete con Dios, por alguna razón, Dios es parte del programa, cuando se levantan, durante el día, es parte de las publicaciones en redes sociales, de lo que sucede en su casa; Dios es parte de todo lo que ellos hacen. Otros, viven una relación a tiempo parcial: a veces hablamos de Dios, a veces vamos a adorar y a veces nos conectamos con Dios durante el día, a veces, por no decir que no es una relación a medio tiempo sino una relación de escasos momentos, donde accidentalmente se topan con Dios y luego andan preguntando porque es que el mundo está al revés, porqué las cosas están en dirección contraria, en dirección opuesta.

Así pasaba con John. De repente, un día comenzó a escuchar un sonido extraño en sus oídos y este ruido aumentó. Cuando buscas un poco acerca de los detalles de esta enfermedad (que finalmente es lo que se termina encontrando en John), encuentras que es una enfermedad provoca la perdida de audición. No en todos los casos, pero si en una gran cantidad de las personas que lo padecen, incluso, estas personas terminan cometiendo suicidio debido a lo dura que es la enfermedad.

El nombre en inglés y español para esta condición es el mismo: Tinnitus. Y no en todos los casos se llega al punto donde hay dolor. Pero John tenía dolor. En la escala del uno al diez, John se encontraba como en un 9.5 es decir, que casi no podía aguantarlo. Entre un médico y el otro, finalmente diagnosticaron Tinnitus.

John descubrió en Atlanta a un médico muy famoso, el mejor para tratar esta condición que es incurable. Cuando él llega a Atlanta, resulta que este médico era el mejor, porque él también tenía este problema, la misma condición. Lo que este médico le dio fue un artefacto, un dispositivo que producía un sonido diferente para tratar de desviar la atención del cerebro al otro sonido que no era tan fuerte y ni tan doloroso como el anterior.

Pero siendo que la condición era tan avanzada en John, el médico le dijo: “si tengo que ser honesto contigo John, es que no creo que esto te va ayudar mucho. Te voy a dar un consejo, lo mejor que puedes hacer es concentrarte en ayudar a otras personas, concéntrate en servir a otras personas, busca la manera de enfocarte no en tu dolor, sino en la necesidad que tienen otras personas”. Él dice que salió de aquella reunión con el doctor un tanto confundido, pero sintió de parte de Dios que era lo que tenía que hacer. Y comenzó junto con su familia a hacer un plan para ayudar otras personas. Encontraron a una señora soltera, viuda y comenzaron ayudarla darle la mano, ayudaron a sus hijos; comenzaron a buscar diferentes proyectos para concentrarse unos meses, después comenzó a ver un cambio espectacular en su propia actitud.

Dos años después, hablando con su pastor, le dice, pastor: “lo más extraño de todo esto, es que la molestia sigue, no ha cambiado, pero ya no me importa, porque he encontrado no concentrarme mi dolor, sino la oportunidad que el dolor me ha dado de acercarme a Dios y bendecir a mi prójimo. Nunca tuve una relación tan cercana con Dios como ahora. Cuando no tenía dolor era un cristiano medio tiempo, ahora soy cristiano a tiempo completo. Ahora me complazco en pasar tiempo con Dios y si, ahí está el dolor, sigue, pero ya no me preocupa porque he encontrado cosas que le dan más placer a mi vida.

Mientras leía la historia dije ¡Wow! Ahora si entiendo un poco algunos momentos de mi vida, pero entiendo aún mas la vida de Pablo, el apóstol Jesucristo. Dice la palabra que tenía un aguijón, en la carne, un mensajero de Satanás, un elemento que lo torturaba tanto, que tres veces habló directamente con Dios y le dijo: ¡Señor quítame este aguijón! ¡Quítame a este mensajero de Satanás, quítame esto por favor! Y Dios le dijo no, no te lo voy quitar, te lo voy a dejar. Pasó el tiempo y de repente volvió Pablo, —y no estoy hablando que Pablo era un come cocos como yo, o come plátanos o como tamales como ustedes— este es el mismo hombre que dice: “yo acabo de venir del cielo ¡hey! tranquilos, ustedes se jactan de cosas” y a veces somos tan fanfarrones que presumimos de las pocas cosas que logramos en la vida, y tiene que saberlo todo el mundo. Si la gente no lo reconoce, entramos en depresión. Si hay algún logro grande que tengo, y, lo pongo las redes sociales y nadie me reconoce casi me doy un tiro en la noche porque nadie me presta atención. ¡Hay del que no me felicitó el día de mi cumpleaños!  como que todo el mundo entra Facebook el día que yo cumplí años y tienee que felicitarme. Si no, hay problemas de depresión, se pone seria la cosa. Vivimos en ese problema. Pero Pablo dice: miren, si hay que andar fanfarroneando de algo o jactarse de algo,  yo tendría suficiente, hace 14 años fui al tercer cielo, subí; yo no sé todavía si en el cuerpo o fuera del cuerpo, la verdad es que no lo sé pero les puedo garantizar que subí, que  estuve arriba, que vi cosas que nadie ha visto, que ningún mortal ha escuchado, pero no me estoy jactando de esas cosas, no estoy tomando esto como que esto hace que yo sea mejor, que sea superior.

Hay personas que he conocido en mi trayectoria, que me dicen: “Yo me conozco la biblia de tapa a tapa”.  Pero ni se le nota, tan arrogante, que ni se nota que la leyó de tapa a tapa. Yo apenas pude terminar de leer la biblia hace como un par de años, en toda mi vida no la pude terminar, porque por alguna razón Dios no quería, a lo mejor para que no me jactase después y decir: ¡yo me la conozco de tapa a tapa! El diablo se la sabe de tapa a tapa, así que no es conocerla